LA VIOLENCIA INFANTIL ROMPE MI SILENCIO
- Dynamis Grupo Jurídico

- 18 feb 2021
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Actualizado: 18 feb 2021

"La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices"
(Albert Einstein)
La miseria es múltiple y la desgracia afecta de diversas formas. La habitación en la que me encuentro es amplia, mientras unos débiles rayos de luz se abren paso a través de los cristales de la ventana, escojo entre las enormes listas de las miserias humanas, casos aislados de un dolor cualquiera como la trágica historia de Mary Ellen, el primer caso de maltrato infantil famoso en los Estados Unidos.
Los padres adoptivos de esta niña trataron a la pequeña con una crueldad increíble. Los vecinos fueron los primeros en notar lo maltratada que estaba. Según ellos, Mary Ellen, fue forzada a hacer trabajos pesados, fue constantemente golpeada, quemada, cortada y encerrada en el armario durante días por sus padres adoptivos. La pobre niña estaba gravemente desnutrida y descuidada. No tenía ropa de invierno para protegerse del frío y solo se le permitía salir durante la noche con la condición de que se quedara en el patio trasero de la casa.
Entre las diferentes formas en las que se pueden violar los derechos humanos, el maltrato infantil es el más desgarrador de todos. Tijuana no es la excepción de este tipo de casos, basta por caminar sobre las calles para percatarse de menores expuestos a todo tipo de abusos y explotación laboral, con una calidad de vida por debajo de los mínimos del que todo humano tiene derecho.
La desesperación y la lucha por una calidad de vida mejor, la pobreza extrema que se exhibe en las calles como parte del paisaje urbano, como un hecho cotidiano y no como un fenómeno que es necesario resolver.
A excepción de las diversas organizaciones que existen en la ciudad y en el Estado, son pocas las personas que están dispuestas actuar en su defensa. La exclusión, el maltrato, la indiferencia y el rechazo duele. Menos mal que las palabras no sufren.
Cuando hablamos de violencia contra los menores, estamos hablando de aspectos físicos como sociales, emocionales y sexuales. Entonces, tenemos que la violencia contra los niños no es nueva.
Una de las cosas que todas las definiciones tienen en común es que no solo se enfocan en el daño físico, tomemos la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) que define a la violencia infantil en el artículo 19 como: “toda violencia, perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, mientras que el niño se encuentre bajo la custodia de sus padres, de un tutor o de cualquier otra persona que le tenga a su cargo”.
La violencia afecta a los niños de todas las clases sociales, étnicas, educativas y grupos religiosos. Este tipo de violación de los derechos humanos, muy a menudo se aprueba socialmente.
“Vivía en la calle con mi papá y mamá, tenía seis años. No me gustaba porque luego nos iban y nos asaltaban otras personas; a mi me daba miedo, pero mis papas me protegían. Mi mamá trabajaba vendiendo paletas y yo igual Yo estaba triste, estábamos en la calle porque nos sacaron de donde vivíamos y mis abuelitos estaban en otro lado. Ahorita mi papá está en la cárcel y mi mamá ya trabaja, estoy con ella. Yo quiero ser doctora y voy a seguir estudiando”
Niña, nueve años de edad.
Al igual que en otros campos la problemática social va delante del legislador. Se puede afirmar que el verdadero dolor, el límite del sufrimiento, es particular y no general, de ser lo contrario me pregunto si semejante exceso de agonía lo sufriese el hombre-masa colectivo y no el hombre unidad o individual ¿las cosas serían diferentes?.
Jessica Minjares Hidalgo
Socia Cofundadora de Grupo Jurídico Dynamis





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